El español pone a prueba su versatilidad en un año donde aún no ganó sobre esta superficie (elmundo.es).

Nada es como fue en el All England Lawn Tennis and Croquet Club, la hierba es más dócil y el éxito resulta compatible con mantener la residencia en el fondo de la cancha. Una prueba de ello es que tres de los únicos cuatro campeones desde 2003, Novak Djokovic, Rafael Nadal y Andy Murray, están lejos de responder al viejo estereotipo en esta superficie. Distinto es el caso de Roger Federer, ocho veces ganador.
Tres semanas luego de obtener su duodécimo Roland Garros, Rafael Nadal, que debutará este martes ante el japonés Yuichi Sugita, 258 del mundo, busca refrendar el éxito en Londres, algo que sólo ha logrado en dos ocasiones: 2008 y 2010. No obstante, ha dejado de ser el tenista vulnerable de sus inicios en un territorio que tiene muy poco que ver con la esencia de su técnica. «Rafa ha cogido ya un estatus en hierba», comenta a este periódico Francis Roig, máximo responsable técnico del español durante el torneo, en conversación telefónica desde Londres.
En 2018, Novak Djokovic se impuso ante Nadal en semifinales por 6-4, 3-6, 7-6 (9), 3-6 y 10-8, después de cinco horas y 15 minutos de un controvertido encuentro que se jugó en dos días y bajo techo. Sí, Nadal estuvo a nada de una tentadora final ante Kevin Anderson, que acabó deshaciéndose de John Isner.
«La hierba es la superficie más diferente, la más inestable y en la que menos se juega. Es la que impone mayores dificultades de adaptación y eleva la exigencia en la capacidad de reacción del cuerpo. Todo sucede muy rápido», apunta Marc Boada, ahora fisioterapeuta de Andrei Rublev. El plazo que se exige para saltar de la arcilla a la hierba obliga a apresurar el proceso de adaptación.
«Rafa está bien. Tiene esa punta de velocidad para recuperar bolas importantes y si no ha de afrontar molestias físicas contará con sus opciones. La evolución con el revés también le ayudará. Con el drive sí ha de realizar un cambio más radical, porque el liftado en hierba no hace daño», declaró Tomás Carbonell, uno de los tenistas españoles con mejor rendimiento sobre hierba en su etapa activa, y ahora vicepresidente de la Federación Española.
Los expertos manifiestan que la superficie de hierba impone sus propias servidumbres y obliga a bajar el centro de gravedad. Castiga la cadena posterior, en particular espalda y glúteos. Se realizan trabajos muy específicos que faciliten la velocidad de respuesta. «Se trata de activar los estímulos oculomotores», explica Boada. «Hay que intentar captar la pelota cuanto antes para poder alcanzarla a tiempo.
La idiosincrasia de Wimbledon afecta también a interpretaciones jerárquicas. El torneo se permite modificar el orden de los cabezas de serie bajo el criterio de su balance reciente sobre hierba. Nadal, número dos del mundo, ha vuelto a perder rango cayendo a tercer cabeza de serie. «Esta regla no pone a cada uno en el lugar correcto. Antes podía tener más sentido, porque había más especialistas concretos en cada superficie. Tendrían que actualizarse un poquito. No es normal, por ejemplo, que se recompense a Kevin Anderson y se perjudique a Thiem, finalista en Roland Garros, cuarto del mundo y también muy capaz en hierba», lamenta Roig.
