Era 3 de agosto de 2012, en el marco de los Juegos Olímpicos Londres 2012 se enfrentaban en una llave de las semifinales del torneo Roger Ferderer y Juan Martin Del Potro. El resultado: el partido al mejor de tres sets más largo de la historia.

Juan Martin Del Potro, argentino que con apenas 20 años tuvo un rápido ascenso en el ranking ATP llegando al Top10 en 2008 y alcanzando el cuarto lugar 2 años después. Por otro lado, Roger Federer, Su Majestad, carrera consolidada con 31 años y 22 títulos hasta dicho momento. Sin duda un partido con bastante atractivo por donde se le mire.
El argentino Del Potro, nacido en Tandil, Buenos Aires, octavo cabeza de serie y n°11 del ranking ATP en ese momento, llegaba a la semifinal tras un encuentro sin muchas preocupaciones o adversidades en el que venció, en sets corridos, al japonés Kei Nishikori.
El suizo Federer, proveniente de Basilea, máximo favorito y candidato al oro, superó los cuartos de final venciendo al americano John Isner por 6-4 y 7-6, un partido que se le pudo haber complicado más, pero que supo manejar.
Aquella tarde sería inolvidable para quienes presenciamos el partido; y más aún para los que asistieron al court central del All England, quienes se vieron envueltos en un clima de tensión y emotividad con cada giro que el encuentro ofrecía. Las intenciones de ambos eran claras. Por un lado, Del Potro buscaba la primera medalla olímpica en tenis para Argentina. Por otro, Federer quería el único premio individual que hasta ahora le es esquiva, la medalla olímpica de oro.
El duelo empezó, sorpresivamente, siendo favorable para el tandilense, y tras quebrar en el octavo game del primer set, se llevó el parcial por 6-3. El segundo set fue un poco más parejo, ninguno de los dos logró quebrar el servicio a su rival, por lo que se definiría en el tie break, donde el helvético se hizo con la muerte súbita por 7-5 y el segundo parcial por 7-6. Hasta ahí un partido interesante pero no lo suficiente para que te hiciera no querer despegarte de él. En el tercer set empezaría lo bueno, este set pasó a la historia por la demostración de perseverancia, tenacidad y hasta vehemencia por parte de ambos tenistas, sin dejar de lado la deportividad acorde no solo a la disciplina, sino también a la competición que disputaban.
Se jugaba ya el game 17, Del Potro estaba 0-30 con su servicio. Federer tenía el punto prácticamente ganado para lograr el triple punto de quiebre y aventajarse en el marcador. Sin embargo, Delpo no lo permitiría y, haciendo honor a cualquier digno clavadista de Juegos Olímpicos, se lanzó de palomita salvando así la complicada situación. Se levantó tras la acrobacia llevándose el juego.
Por primera vez en el encuentro, Federer quebró el saque de Del Potro recién en el vigésimo game y sacaba el 10-9 para ganar el match. No obstante, el argentino reaccionaría dándole una cucharada de su propia medicina en el vigésimo primero, dejando el partido empatado a 10. El partido siguió prolongándose hasta llegar al 14-14, Federer se puso 0-40 y ya casi lograba celebrar otro quiebre, pero Delpo le arrebató cinco puntos consecutivos para ganar el game y ponerse arriba 15-14.
Era ya el trigésimo quinto game y el marcador permanecía 17-17. Del Potro no pudo mantener su servicio y Federer aprovechó su momento y se adelantó 0-40 una vez más. Esta vez, el sudamericano no pudo salvar un solo punto y cedió su servicio.
Game 36 y Federer sacaba para partido. El tandilense empezó 0-15, luego aumentó el marcador a 15-30. Pero el suizo lo sacó adelante y consiguió su primer match point con 40-30 arriba. Del Potro ganó el punto y llegó al deuce (empate a 40), pero no mantuvo su servicio y Federer confirmó el quiebre para llevarse el set por 19-17. El duelo concluía con un marcador inaudito, impensable y hasta improbable, 3-6, 7-6(5) y 19-17. El encuentro tuvo una duración de 4 horas y 26 minutos.
Este encuentro pasó a leyenda por ser el partido de tenis más largo de la historia de los Juegos Olímpicos y en el partido al mejor de tres sets más largo de la Era Abierta.
Este duelo superó al enfrentamiento entre el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic en el Masters de Madrid 2009, con el resultado final de 3-6, 7-6 (5) y 7-6 (9), que tuvo una extensión de cuatro horas y 3 minutos.
Lo curioso es que la marca anterior en Juegos Olímpicos había sido, nada más y nada menos que tres días antes, en el encuentro entre el francés Jo-Wilfried Tsonga y el canadiense Milos Raonic, que duró tres horas y 56 minutos, con un el marcador definitivo de 6-3, 3-6 y 25-23 saliendo victorioso el tenista galo.
Pasando a la final, Federer debía enfrentar al británico Andy Murray. Notablemente cansado, el suizo sostuvo un partido irregular en el que perdió por 6-2, 6-2 y 6-4. Del Potro perdió su partido por dobles mixto con su compañera Gisela Dulko, apenas horas después. Cerrando su participación en Londres 2012, el argentino, contra todo pronóstico, venció al serbio Novak Djokovic por 7-5 y 6-4, adjudicándose así la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos, la primera para su país.
Este encuentro permanecerá incólume en la memoria de todos aquellos que amamos el deporte. El día en que un chico de Tandil, Buenos Aires, casi vence a Su Majestad, Roger Federer.
