
La vida que lleva un tenista es dura y sacrificada como la de cualquier deportista. Ellos viven constantemente bajo el estrés de llevar una vida sana, sin adicciones de ningún tipo. Muchas veces la exigencia por mantener un nivel competitivo óptimo ha causado que muchos deportistas entren en trastornos de tipo metal y alimenticio. Estos problemas aparecen más a menudo en deportes en solitario como éste, además de la natación, boxeo, entre otros. Dicho esto espero que se comprenda más la rutina de los deportistas, más aun en un país como Perú, en donde el apoyo es casi nulo y cada persona que busca vivir de esto se mantiene como puede.
Pablo Requena es un joven tenista amateur de 18 años que busca obtener una beca para estudiar en España, en la Universidad de Barcelona. Él sabe que no puede vivir del tenis aquí, o que es muy difícil y que depende de muchos factores para lograrlo. Por ello, busca una oportunidad a través del deporte que lo apasiona y espera que su esfuerzo se vea recompensado en forma de una oportunidad para un buen futuro.
Pablo inicia su rutina a las 4:30 am donde se levanta para ir a estudiar a la Universidad Ricardo Palma de Surco y que se moviliza desde Carabayllo. Estudia desde las 8:00 am hasta las 2:00 pm. Al terminar su horario de la universidad, se dirige al paradero para coger otro bus que lo lleva a la sede de tenis de la municipalidad de Surco, y que convenientemente está cerca de la universidad. Requena no debe ir de pie en el bus, ya que eso ocasiona que se canse y no rinda igual en los entrenamientos, para muchos parecerá algo ridículo, pero sirve bastante el llegar lo más descansado a los entrenamientos.
Pablo Requena estudia en las mañanas y entrena en las tardes 3 veces a la semana por 2 horas a día. Al llegar, saluda al portero, a los niños de las categorías inferiores, a los más avanzados, a los de su nivel y a los vecinos que practicar de forma amateur y sola busca tener un estilo de vida mas sano. Se dirige a los camerinos para ponerse la ropa de entrenamiento. Al salir, se dirige a las canchas de arcilla y se pone a esperar a la llegada de sus compañeros y del preparador físico.
Pablo siempre llegaba antes que los demás ya que la salida de la universidad y la cercanía se lo permitía. Él llegaba al lugar a las 3 y la sesión iniciaba a las 4. Durante esa hora los tenistas más experimentados se ponían a hablar sobre las grandes glorias del tenis como Jaime Yzaga, Pablo Arraya, Carlos di Laura, Luis Horna, entre otros.
Emocionados, los mayores hablaban sobre las memorables participaciones de Yzaga en Copa Davis. Y en el Roland Garros cuando venció en la final al austriaco Muster. Estas historias y como la de Luis Horna hacen que Pablo Requena y los demás jóvenes que vienen a entrenar, nunca bajen los brazos a pesar de las adversidades.
Son las 4 de la tarde, llego el preparador físico Sergio Blanco listo para iniciar. Los tenistas empiezan dando 5 vueltas a la cancha de arcilla. Luego de terminar las vueltas, toman un descanso de 5 minutos mientras escuchan las nuevas instrucciones del preparador. El siguiente ejercicio es en parejas. Tienen que correr lo más rápido posible y dar la vuelta al cono para luego regresar y que salgar el siguiente miembro.
Rutinas de ejercicios van y vienen. Es hora del trabajo táctico. Llega el entrenador Juan Tapullima y se pone al mando de los jugadores. Se puede ver en las expresiones faciales de los jugadores el cansancio por el entrenamiento, sumado a ello el hecho que entrenar de noche es más pesado ya que el cuerpo empieza a sentir el cansancio de todo el día, y que como Pablo muchos son estudiantes.
Al finalizar el día, todo se despiden entre ellos, Pablo Requena se va a los camerinos y el preparador físico manifiesta que solo muy pocos de los jóvenes que entrenan desde esa edad llegan a sacarle provecho a esto. Él solo espera que disfruten de esto ya que mientras son jóvenes, tiene tiempo y energías para hacerlo. Existen programas que ofrecen llevar a los mejores estudiantes y deportistas a otros países para continuar con sus estudios, pero no es sencillo acceder a ellos.
Luego de 20 minutos, Pablo Requena sale de los camerinos ya aseado y con su raqueta en la mano, misma raqueta que lleva a la universidad los días que luego tiene que ir a entrenar, misma raqueta que muchas veces lo ha hecho ser el centro de atención en su centro de estudios. Ya listo para irse, se dirige al paradero. Luego de 15 minutos aparece el bus que lo llevará a su casa en un viaje cerca de dos horas, con suerte, una hora y media.
Como Pablo Requena existen muchos jóvenes que buscan salir adelante, no solo a través del deporte, sino a través del estudio. Pero como mencioné al inicio, la vida de un deportista es de las más sacrificadas. No solo está el esfuerzo por entrenar y estudiar, sino por levantarse temprano y pasar varias horas en un bus, solo para avanzar de a pocos en lo sueños que uno desea alcanzar.
Pablo llega a su casa, cansado por el día que tuvo, tanto en la universidad como en el entrenamiento de tenis. Él está cansado por las tareas que tiene que hacer. Él está cansado pero satisfecho, porque cada paso lo acerca más a su meta.
