Grand Slam: Djokovic, el ganador que sabe eligir sus momentos

Con tres títulos en el Mutua Madrid Open, torneo que ya ganó en 2011 y 2016, se relanza candidatura de Djokovic al Roland Garros .

foto: elmundo.es

Los madridistas asistieron ayer al renacimiento, mismo ave fénix, del mejor Djokovic. A dos semanas del inicio de Roland Garros, el número 1 del mundo ganó su tercer título en la capital al imponerse a Stefanos Tsitsipas por 6-3 y 6-4, en una hora y 32 minutos. La victoria tiene un significado notable después de los discretos resultados suscritos por el serbio una vez conseguido en Melbourne su decimoquinto torneo del Grand Slam. Djokovic está de vuelta, dispuesto a encarar con la debida confianza el desafío de discutir a Nadal en París el galardón más importante sobre arcilla y encadenar cuatro majors consecutivos.

a menos de 24 horas de la victoria ante Nadal, Tsitsipas, que se confesó muy tocado físicamente, no encontró la respuesta contra un rival que sale de la Caja Mágica sin ceder un solo set, dejando atrás a dos de los mejores jugadores del momento, pues especial mención merece también haberse deshecho en semifinales de Dominic Thiem. Una rotura en cada parcial definió una confrontación gobernada por Djokovic con suma autoridad, como demuestra el hecho de que no consintiese una sola amenaza sobre su servicio.

El año pasado estuvo en en una profunda crisis, perdió en segunda ronda ante el británico Kyle Edmund. En sus casi desesperados intentos por reengancharse a la élite del circuito, había pedido una invitación en el Conde de Godó, de donde salió tempranamente derrotado por Martin Klizan. Semanas después, llegó a cuestionar su presencia en Wimbledon tras caer en cuartos de Roland Garros ante Marco Cechinato. Lo acontecido a partir de ahí fue una asombrosa sucesión de éxitos. Disputó la final de Queen’s ante Marin Cilic, ganó Wimbledon y el Masters 1000 de Cincinnati, volvió al número 1 tras alcanzar la final de Paris-Bercy, llegó a la final de la Copa Masters y ganó por séptima vez el Abierto de Australia, superando los 14 grandes de Pete Sampras para situarse a tan sólo dos de Nadal.

«Si su saque y su revés funcionan bien puede dominar muchos años como lo viene haciendo», vaticinó ayer Tsitsipas, que le había derrotado en el único enfrentamiento anterior, el pasado año en los octavos de Canadá. La exquisitez con el revés fue ayer el plus de un jugador que se había dejado ir tras el éxito en Melbourne, con tempranas derrotas en la gira estadounidense de primavera y el titubeante reingreso a la tierra con el tropiezo ante Daniil Medvedev en cuartos de Montecarlo.

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