David Ferrer se despide del tenis tras caer ante Alexander Zverev por los Mutua Madrid Open 2019.

Se fue Ferrer, el tenista valenciano de 37 años se retiro de las canchas tras perder (6-4 y 6-1) ante Alexander Zverev por la segunda ronda del Mutua Madrid Open. El alemán de 22 años necesito de 1h21m para derrotar al español.
El experimentado tenista tuvo su último partido luego de 19 años como profesional. El Gladiador dio todo en el partido: no rindiéndose hasta el final, dejando la última gota de energía, jadeando, etc.
Ferrer pareció acusar el esfuerzo desplegado la víspera para ganar en el exigente partido contra Roberto Bautista 6-4, 4-6 y 6-4. Ferrer devolvió el favor a Zverev cediendo su servicio con una doble falta en el séptimo juego, que permitió luego al germano ponerse 4-4.
Un nuevo break puso por delante a Zverev que sirvió para llevarse el primer capítulo. En el segundo parcial, Zverev rompió de entrada el servicio de Ferrer, poniéndose por delante para acabar llevándose el duelo concediendo un único juego en todo el set.
David Ferrer dijo al finalizar el partido:
“Me quedo con vuestro cariño, los trofeos son solo metal”
Algunos datos de David Ferrer
1.111 partidos, con un saldo de 734 victorias y 377 derrotas. 27 títulos individuales, 25 subcampeonatos y tres Copas Davis, una final de Grand Slam (Roland Garros 2013) y otra de la Copa de Maestros (2007). Tres del mundo en su día, luchador como pocos y apreciado unánimemente porque tal vez no tuvo el glamour de Roger Federer, el abanico de Djokovic, la dimensión competitiva de Rafa Nadal o la extraordinaria linealidad de Murray, pero jamás negoció un ápice de esfuerzo y durante un tiempo fue el mejor de los mortales, el más regular del segundo pelotón.
El nacido en Alicante, es el cuarto jugador español con más trofeos, por detrás de Nadal (80), Santana (74) y Orantes (33).
Declaraciones de su retiro
“Todos estamos muy tristes, eres el jugador más respetable y admirable que he conocido en mi vida”, le dedicó Zverev, que comenzó a remolque la noche y luego le endosó una serie de nueve juegos consecutivos. Perdió Ferrer, que el día antes había batido a Roberto Bautista y colgó la raqueta como deseaba hacerlo, sintiéndose competitivo, no jugando de prestado. “Nunca he podido conseguir un Grand Slam, pero he conseguido algo que llevaré para siempre en mi corazón: vuestro cariño. Al final, los trofeos son un trozo de metal”, dijo durante el parlamento final en la central madrileña, antes de ser agasajado por Manolo Santana y de ser manteado por sus amigos de toda la vida.
“Mi ilusión era esta, poder acabar así, de una manera buena. Me voy feliz y orgulloso”, prolongó cuando todavía seguía en el ladrillo.
Se fue Ferrer por todo lo alto, donde él pretendía y junto a quien quería. Precioso broche para un tenista ejemplar, modélico y entregado del primer al último día. Entre aplausos, loas y abrazos. Como un grande, como lo que es.
